domingo, 28 de agosto de 2022

DE SOLEIMÁN A ERDOGÁN PASANDO POR ATATÜRK

“No tengo religión y, por momentos, quisiera a todas las religiones en el fondo del mar. Quien necesite a la religión para sostener su gobierno es un líder débil; es como si atrapara a su gente en una trampa. Mi gente aprenderá los principios de la democracia, los dictámenes de la verdad y las enseñanzas de la ciencia. Las supersticiones deben desaparecer” (Mustafá Kemal Atatürk). 

Había pensado hacer una entrada sobre mi viaje en plan “delicias turcas” o “pasión turca”, pero hubiera sido un rollo como los que sueltan en los publirreportajes y agencias de viajes. Así que este texto no va a ser una ruta de viajes turísticos sino un escrito histórico-político. Además, como en este blog es un clásico hablar de imperialismo, hoy vamos a seguir en esa línea, pero con la civilización turca. Así, aprovechando mi último viaje, hablaré del Imperio Otomano, que originó lo que hoy es la moderna Turquía.  

La cosa empezó con Osmán, un guerrero de Anatolia que sometió a las tribus rivales (todos los imperios empiezan igual, con un hombre carismático y conquistador). Y ahí empezó la dinastía osmanlí, que declaró su independencia de los selyúcidas y se enfrentó a los bizantinos. Sus sucesores continuaron su expansión originando en el siglo XIV el Sultanato Otomano, que se prolongó hasta 1922. En esta continua expansión hay que señalar la caída de Constantinopla y del Imperio Bizantino a manos del sultán Mehmed II en 1453. A partir de entonces la ciudad pasó a denominarse Estambul y se convirtió en la capital del Imperio. Luego vinieron las invasiones europeas y el Sitio de Viena por Solimán el Magnífico. Con este sultán el Imperio Otomano alcanzó su mayor extensión geográfica: lo que hoy es Bulgaria, Yugoslavia, Grecia, Hungría, Egipto, Jordania, Líbano, Israel, territorios palestinos, Macedonia, Rumania, Siria, Irak, partes de Arabia, costa norte de África y costas del mar Negro (lo que hoy es Ucrania). 

El poder turco suscitó el recelo y la preocupación en Europa. El Mediterráneo oriental era turco y desde el Norte de África operaban los piratas berberiscos, que hicieron esclavos a un millón y cuarto de europeos que capturaban en las costas de Francia, Italia, España y Portugal, llegando a Paises Bajos, Inglaterra e incluso Islandia. El comercio de esclavos otomano y musulman fue una fuente de ingresos importante (que se lo cuenten a Cervantes, que estuvo preso en Argel). Los reinos cristianos sintieron la amenaza turca y Felipe II reunió una coalición cristiana con los venecianos y el papado para enfrentarse a los turcos en 1571 en la batalla de Lepanto. 

A partir del siglo XVII el imperio empezó a debilitarse. Después llegaron las intrigas políticas internas, la decadencia, el fortalecimiento de otras potencias europeas, la competencia económica debido a las nuevas rutas de comercio y la Revolución Industrial, que desestabilizaron a este imperio. En el siglo XIX le habían puesto el mote burlón de “el enfermo de Europa” por su territorio disminuido, su recesión económica y su dependencia del resto de Europa. El territorio se reducía cada vez más y tras las guerras de los Balcanes en 1912 y 1913, Bulgaria, Grecia, Serbia y Montenegro consiguieron su independencia. 

En este contexto de degradación y decadencia, en 1908 los “Jóvenes Turcos” del partido nacionalista CUP (Comité de Unión y Progreso), organizaron una revolución y tomaron el poder. Antes de la Primera Guerra Mundial, el Imperio otomano estableció una alianza con Alemania y durante esta guerra su ejército perdió dos tercios de sus soldados y murieron tres millones de civiles. Tras la guerra empieza la partición del Imperio Otomano con el Tratado de Sevres de 1920: el Imperio Turco perdió sus antiguas posesiones y quedó reducido a Estambul y parte de Anatolia, cediendo sus territorios a la administración británica, francesa, italiana y griega. Ante esta situación, Atatúrk lideró la Guerra de Independencia, en la que se venció a los británicos, franceses, italianos, griegos y armenios: la población griega fue expulsada de Anatolia y los armenios sufrieron un genocidio. 

En 1922 los nacionalistas turcos abolieron el sultanato y acabaron con el imperio: creían que para detener la caída del Imperio había que occidentalizarse, modernizarse y secularizarse, porque el Islam frenaba el progreso social y originaba atraso civilizatorio. Tras esta revolución republicana, la Asamblea Nacional Turca proclamó la República de Turquía en 1923, en la que Atatürk tuvo una actuación decisiva y fundamental modernizando el país con una serie de reformas que cambiaron Turquía para siempre. Así, instauró un control estricto del Islam, prohibió el velo y la poligamia, hizo obligatoria la escolarización de las mujeres, cerró las madrazas o escuelas religiosas,  abolió  la  Sharía, introdujo una Constitución laica y un nuevo Código Civil que instauraba la igualdad de género,  declaró la laicidad del estado, concedió el derecho de voto a las mujeres (que podían ser votadas en las elecciones y trabajar en empleos públicos), cambió el calendario lunar por el gregoriano y sustituyó el alfabeto árabe por el latino. Todas estas reformas hacen que Atatürk sea considerado el “padre de la Turquía moderna”. Su legado más importante fue la secularización del país, que fue la vanguardia de la modernidad musulmana, con el apoyo del ejército, la clase política y las élites. En las décadas posteriores, esta secularización ha sido supervisada por el ejército turco, que adoptó un papel de guardián para que el país no regresara al poder del Islam y los islamistas. Es interesante este papel modernizador del ejército, a diferencia de otros ejércitos que son reaccionarios. 

Estos cambios los vi personalmente en mi primer viaje a Turquía, hace 20 años. Recuerdo cuando paseaba por la plaza y barrio de Taksim y observaba el look moderno de sus chicas jóvenes, en minifalda y con estilismo moderno (muy pocas llevaban velo). Pero en este segundo viaje el panorama ha cambiado radicalmente ¿Qué ha pasado? La respuesta es fácil: Erdogán y su reislamización. 

Erdogán, desde hace algunos años, ha modificado y revertido las políticas y el legado de Atatürk. Ha propiciado una reintroducción del islam en la vida pública y política para socavar este legado laico. Ha modificado la legislación que restringía el uso del velo en la administración, Universidades y estamentos públicos. Desde su llegada al poder, la islamización ha sido clara y las reformas de Atatürk han sido revertidas, lo cual se visibiliza en una mayor presencia del hiyab y nicab en la sociedad (el 60% de las mujeres llevan velo). Por eso ahora se ven mujeres policías con pañuelo (impensable hace años), se ha derogado la prohibición de usarlo en el ejército y se ve en la calle muchas chicas jóvenes con velo y varios hijos (tras la política natalista de Erdogán de fomentar un “Islam Turco”). Santa Sofía, museo desde 1935, ahora es mezquita y, por tanto, las mujeres deben ponerse velo (hace años no, y se podía visitar sin trabas).  

Desde hace años, hay una fractura social en Turquía entre kemalistas modernizadores (élites urbanas, clases políticas, ejército, administración y seguidores de Atatürk) y tradicionalistas islámicos (clases trabajadoras y personas de extracción social baja). Y como se ha impuesto la vía islamista, Turquía asume y sabe que no va a entrar en la UE (pocos europeos lo desean). Es cuestión de incompatibilidad legislativa y cultural. Por eso conceptos de la izquierda woke como feminismo, colectivos LGTBIQ, trans, homosexuales, empoderamiento de la mujer, etc, son despreciados por la sociedad y consideradas ideas de un Occidente decadente (las instituciones tratan cualquier activismo a favor de la comunidad LGTBIQ+ como una actitud subversiva). La realidad es que los caminos de Turquía y Europa son divergentes: la primera con su islamización y la segunda con su secularización. 

Resumiendo, hay una cierta nostalgia por el pasado otomano y un esfuerzo por restaurar una pequeña versión de aquel imperio, en el que el Islam jugaba un papel dominante. Por eso Erdogán utiliza la religión como cohesionador del país y hace una política identitaria parecida a la de la ultraderecha occidental. Quizás el neofascismo occidental y el islamofascismo están cerca. O que el Nacionalislamismo turco se parece al Nacionalcatolicismo franquista. Lo que tengo claro es que Atatürk fue un revolucionario modernizador imprescindible para Turquía y Erdogán es un freno para su avance social. Hacen falta más Atatürks y menos Erdoganes. Pero parece que los turcos no están de acuerdo y votan a Erdogán. Lástima: quizás Atatürk murió demasiado pronto. 

Un Tipo Razonable

lunes, 22 de agosto de 2022

CÓMO HA COLAPSADO EL CAPITALISMO EN MI PAÍS, SRI LANKA

Por Indrajit Samarajiva
Escritor canadiense de origen ceilandés. Estudió Ciencias Cognitivas en la Universidad McGill de Montreal y ha trabajado en diversos medios online, además de haber creado varias revistas y su propia empresa de contenidos.
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El Capitalismo ha colapsado por completo en Sri Lanka, y el país se ha quedado sin petrodólares y, en consecuencia, sin petróleo. Los coches serpentean por la ciudad en colas gigantes ante las gasolineras, cual dinosaurios alineados ante una charca de agua vaporizada por el asteroide. Aún no lo saben, pero ya se han extinguido. Yo paso por allí subido en mi bicicleta, un mamífero que antes resultaba patético y que ahora se mueve más rápido que estos fósiles.

Cojo prestado un coche eléctrico para llevar a los chicos a algún lado y conducimos a través de la Isla de los Esclavos. Tiene semejante nombre porque la gente blanca solía rodear aquí a los esclavos con cocodrilos. Ahora se parece al estado en el que se encuentra todo el país, rodeado por banqueros internacionales y su matón rompe-piernas, el FMI.

La Isla de los Esclavos solía ser el hogar de una hermosa comunidad, pero los echaron a patadas para construir residencias de lujo para nadie y autopistas elevadas hacia ninguna parte. Ahora las residencias están sin terminar y las autopistas están simplemente tiradas en la calle. Enormes pilares permanecen de pie, como los pies de Ozymandias. Su tamaño grita: «¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!». Pero «Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas, se extienden a lo lejos las solitarias y llanas arenas.»

Digo que esto es un colapso del Capitalismo porque, vamos a ver… mirad alrededor. Las inversiones inmobiliarias son los templos del Capitalismo, casas que permanecen tan vacías y bien equipadas como si fueran tronos, para albergar no a seres humanos sino a los ausentes dioses de la avaricia. Los coches son los avatares del Capitalismo, letales piezas de capital que viajan a velocidades sobrehumanas atravesando los cuerpos humanos y las calles.

Durante décadas hemos construido este esquema piramidal, cada vez más alto, por la promesa de una vuelta en coche, una hipoteca a treinta años sobre un hogar. Pero ahora se está viniendo todo abajo, dejándonos bloques de piedra muerta en la carretera, tirados en el medio. Yo los rodeo, en un coche prestado sobre un tiempo prestado. Ahora se ha terminado. El Capitalismo se ha quedado sin gasolina en los extremos del imperio, y está consumiendo humo para funcionar en el resto de lugares. Es toda una diferencia de temporización. Tal como dijo William Gibson, «el futuro ya está aquí. Sólo que está distribuido desigualmente.»

En una era de extinción, por supuesto, los fósiles son los que tienen más suerte. Por lo menos queda alguien para recordarlos. Lo que no ves son todas las vidas todas las formas de vida completamente arrasadas por la caída. Todos los cuerpos simplemente devorados por carroñeros, sus huesos blanqueándose al sol para acabar al final desintegrándose. Yo no soy uno de ellos, pero puedo verlo. Todos los fantasmas del apocalipsis vienen a llamar a mi puerta.

Hay una desabastecimiento de alimentos mientras la comida se pudre porque las furgonetas no se pueden mover por falta de combustible. El país ya no puede recargar el depósito de sus aviones.

La gente que menos lo merece es la que se está llevando lo peor. El conductor de tuk-tuk, acarreando mercancías y gente para alimentar a su familia. Tienen que esperar por los pocos litros de combustible que les dan, detrás de un jeep que consume docenas de litros más. El conductor del tractor, que cultiva comida, la furgoneta que lleva mercancías, la familia apilada encima de una motocicleta, la fábrica que intenta conseguir gasóleo para su generador. El colapso del Capitalismo no es una inconveniencia para esta gente, el tema para un artículo. Son los trabajadores que hacen que todo el tinglado funcione, y que cuando este cae, lo hace encima de ellos los primeros.

Los ricos sobrevivirán de algún modo con sus coches eléctricos, sus bicicletas y cascos —ahora más caros—, su posibilidad de irse al extranjero. Los pobres sencillamente se morirán aquí, sin poder cubrirse siquiera con sedimentos y sus huesos al descubierto. Durante las últimas crisis del petróleo en los años 1970, teníamos un gobierno socialista que introdujo el racionamiento para mantener viva a la gente. Ahora tenemos unos fantásticos economistas que nos dicen que liberalicemos (o sea, que subamos) los precios aun más, mientras la gente en realidad se está muriendo de hambre. Así es un colapso bajo el capitalismo. Los carnívoros que nos comían vivos ahora simplemente nos comen muertos. Es la hora de la comida para los economistas de la carroña.

Yo conozco el hambre porque la gente llama a mi puerta pidiendo comida. Lo puedo ver en los ojos de mi gente. Y pese a todo aún nos alimentamos los unos a los otros en las colas interminables, todavía nos damos unos a otros lo poco que tenemos. La vieja cultura, la de antes de que intentásemos ser como los colonizadores, aún persiste. Como las oraciones a los antiguos dioses de la isla, la generosidad aún persiste, incluso a la sombra de los templos de la avaricia blanca. Nos alimentamos unos a otros desesperadamente, con lo poco que tenemos, mientras todo lo que nos prometió el Capitalismo se convierte en ceniza en nuestras bocas.

Colombo es una ciudad sin combustibles fósiles pero llena de fósiles. Los coches serpentean alrededor de los abrevaderos secos, las autopistas yacen muertas encima de las carreteras, las residencias nos miran con ojos muertos, como brontosauros que aún no han terminado de derrumbarse. Colombo es una ciudad cada vez más desprovista de energía, más allá del empuje de una bicicleta de pedales, del fuego de una cocina de leña o de la amabilidad del alma humana. No es mucho, casi no es suficiente, pero tampoco es nada. Pienso en esto mientras salgo de la ciudad en mi bicicleta, o meto a mis hijos en el autobús, aunque en el fondo me siento horriblemente.

Lo triste del Capitalismo es que por mucho que obviamente sea una mierda, la mayoría de nosotros nunca quiso que se acabase, tan sólo queríamos ascender dentro de él. Esta era la promesa del desarrollo internacional: si aguantábamos lo suficiente siendo esclavos podríamos vivir como los amos. Esto por supuesto era imposible, y los rojeras nos lo dijeron, pero no les escuchamos. No queríamos escucharles. Y ahora somos la prueba viviente. El fin del Capitalismo está cerca y la penitencia por el pecado es la muerte.

Lo cierto es que el asteroide ya nos dio en el momento en que el hombre blanco dio con el oro negro. Cabalgaron una ola de destrucción a través del globo y lo llamaron crecimiento, pero era canceroso. Nos ha llevado unos cuatrocientos años, pero los cascotes al final están atragantando la atmósfera y el evento de extinción está llegando fuerte. Plantas, animales y países enteros están empezando a desplomarse. Los más pobres primero.

Puedo verlo donde vivo, a medida que los activos mortíferos se convierten en activos muertos, a medida que los petrodólares y los productos petrolíferos se secan. A nosotros nos ha pasado por razones que son únicas, pero las causas subyacentes son mundiales. El Capitalismo ha colapsado en Sri Lanka y está colapsando por todas partes. Ahora lo puedes ignorar, pero al final hará colapsar el ecosistema en su conjunto, y entonces ¿qué? No tenemos otro planeta. En lugar de eso vamos a tener un planeta cambiado por aquí, uno que se parece a este por el que te he acompañado a dar una vuelta. Bienvenidos al futuro, supongo. Ahora está desigualmente distribuido de una manera salvaje, pero dale un segundo geológico, y verás cómo se reparte.

G O N Z A L O

lunes, 15 de agosto de 2022

DEMOCRACY S.A.

          Durante siglos Occidente se ha arrogado la patente exclusiva de la democracia, como siglos antes se había arrogado la patente única de la cristiandad, la cual justificaba la ocupación militar y colonización de cualquier parte del mundo. Por muy violenta y pervertida que sea la naturaleza humana, ningún poder extranjero y conquistador puede evitar el trámite de tener que inventar una excusa para justificar sus expolios de territorios de pueblos extranjeros. Incluso la propaganda nazi, sin duda la más burda en este sentido aunque fuera muy sofisticada en otros, intentó hacer pasar el ataque de falsa bandera de la estación de radio de Gleiwitz como justificación de su invasión de Polonia, aparte del clásico victimismo alemán que ya había explotado el káiser Guillermo II en la Primera Guerra Mundial con los resultados de todos conocidos.

Comparado a esto, la supuesta defensa de la democracia y la civilización –la “White man’s burden” de que hablaba Kipling- hecha por países como Estados Unidos, Gran Bretaña e incluso la Alemania de ese IV Reich que no acaba de despegar pero que ya dio sus primeros zarpazos en la guerra de Yugoslavia y ahora en la de Ucrania, siempre mirando al este –Drang nach Osten-, sigue pareciendo convincente a decenas de millones de personas, al menos en Occidente. El problema surge cuando esa supuesta defensa de la democracia queda refutada por los hechos en el interior de los mismos países que la ponen como pilar de su propia política exterior. No es sólo, por ejemplo, la manera en que el FBI ha infiltrado en los Estados Unidos a cualquier movimiento disidente surgido en el país durante los últimos cien años, práctica que empezó con J. Edgar Hoover- esa muy lograda versión americana de Beria-, una tradición represiva que incluyó la famosa caza de brujas del senador McCarthy y que siguió encontrando continuidad en la manera en que el muy enrollado presidente Obama acabó con Occupy Wall Street, sino que en los últimos años se ha perpetuado al perseguir con saña a cualquiera que denunciase los abusos y matanzas de las tropas de los Estados Unidos en países como Irak, Afganistán y otros. Los casos de Assange y Snowden son los más conocidos y flagrantes, pero son muchos los “whistleblowers” que fueron procesados por el muy demócrata y galardonado con el Nobel de la Paz Obama, una tendencia que los dos presidentes posteriores, Trump y Biden, han proseguido sin pestañear. Pero los medios del sistema, empezando por sus grandes portavoces oficiales, tales como por ejemplo The New York Times o The Guardian, ignoran alegremente estas contradicciones para apuntar todos sus cañones propagandísticos hacia países como Rusia o China.

Estas contradicciones son más graves cuando se extienden a la política internacional y llevan a ignorar los abusos y crímenes en materia de derechos humanos de países como Arabia Saudita, las demás monarquías del golfo, Israel, o la ocasional dictadura africana, asiática o latinoamericana apoyada por Estados Unidos, sin olvidarnos de los cientos de asesinatos entre sindicalistas y líderes del medio ambiente que se producen cada año en la muy “democrática” Colombia, la más estrecha aliada de Washington en el sur del continente americano.

Quizá lo que mejor refleje este espejismo de democracia en el que viven tantos occidentales sea la infantiloide expresión: “Hago lo que quiero porque este es un país libre”, tan repetida en las películas y series televisivas de Estados Unidos, y que a lo mejor se refiere a un personaje que simplemente se ha comprado una casa nueva –cuya hipoteca quizá no pueda pagar a la vuelta de unos años-, o incluso pasearse por la calle, algo al alcance de los ciudadanos de cualquier país.

Pero alguno de los pocos lectores de estas líneas estará pensando: ”Y la libertad de comprar armas, ¿eh? ¿Qué otro país la tiene, articulista de mierda? ¡Sucio calumniador de Estados Unidos y Occidente!”

A lo que yo respondo así; esta peligrosa excentricidad de permitir que cualquiera pueda agenciarse un arma de fuego es justamente una de las grandes coartadas del sistema. Por un lado, inspira esa más bien artificial sensación de libertad sin igual en el mundo entre la población estadounidense más conservadora e incluso entre algunos europeos especialmente crédulos; y por el otro, de manera premeditada o no, facilita la creación de una especie de cuerpo de vigilantes paralelo que, en caso de conflicto civil, en su gran mayoría se alinearía sin dudarlo con los sectores más reaccionarios del país. Por otra parte, este culto a las armas, por mucho que le pese a la NRA (National Rifle Association), tampoco es unánime; las encuestas demuestran que la mayoría de los estadounidenses querrían una ley que limitase la adquisición de armas de fuego, de la misma forma que también querrían un sistema de sanidad universal –“single payer”, como lo llaman allí, viviendas más asequibles, así como existe una mayoría considerable que aprueba el aborto, e incluso una amnistía para las deudas a los bancos de los estudiantes universitarios. Pero ya demostró un estudio de la universidad de Princeton que las preferencias de los norteamericanos no tienen apenas ninguna influencia en las leyes que luego promulgan sus políticos. Por eso, cuando se aprueba una ley que si refleja las preferencias de los votantes, como por ejemplo la pena de muerte, aún muy popular en Estados Unidos, dicha ley es celebrada como “un gran triunfo de la democracia americana”, al menos por parte de los sectores más derechistas.

En cuanto a Europa, en primer lugar…¿qué es Europa? ¿Esa Comisión Europea que lo decide prácticamente todo como si fuera una versión achatada del politburó del PCCh? ¿Ese Tratado de Maastricht que ha significado la consagración e incluso imposición del neoliberalismo en todo el continente? ¿Gobiernos como el francés, cuyo presidente gobierna una república presidencialista en la que es profundamente impopular pero en la que se mantiene al mando debido a la misma intensidad de la división social de los propios franceses? ¿Un gobierno al que la campana del confinamiento quizá salvo del KO frente a los chalecos amarillos? ¿Esa Europa que es incapaz de desarrollar una vacuna propia contra el Covid –al revés que China, Rusia o Cuba- y se gasta miles de millones de euros en las vacunas que le vienen del otro lado del Atlántico? ¿Esa Europa que arremete contra Venezuela o Cuba pero que se calla ante las matanzas israelíes de palestinos o el genocidio que Arabia Saudita lleva cometiendo desde hace años en Yemen? ¿La misma Europa que es incapaz de articular una organización defensiva propia y sigue embarcada en una OTAN que la lleva a aventuras tan dudosas tanto en lo ético como en lo práctico como es la defensa acérrima del régimen del evasor de divisas y posible criminal de guerra Zelenski?

La auténtica pregunta sería si la democracia –incluyendo la llamada democracia burguesa- puede coexistir con el neoliberalismo. Un neoliberalismo que implica la corrupción de los políticos a través de las puertas giratorias y la financiación de las campañas electorales, sin mencionar otros tipos de sobornos, una apropiación del estado por parte de los poderes financieros y una creciente marginación de amplios sectores sociales. ¿Qué clase de democracia permite que los salarios de los altos ejecutivos de las grandes empresas lleguen a ser 320 veces más altos –por lo menos- que el sueldo de un empleado medio de la misma empresa, cuando en los años 60 del pasado siglo la diferencia solía ser “solo” de 20 a 1? Ante esto, el término “tecnofeudalismo” quizá se quede corto ante la realidad.

Frente a estas evidencias, la defensa del sistema consiste en una perpetua huida hacia adelante que se basa en la crítica continua de las fechorías supuestas o reales de aquellos países que todavía no han regalado sus propios recursos naturales a las grandes potencias capitalistas o que se resisten a ser absorbidos por la vorágine del globalismo capitalista y del sistema del dólar, entre ellos los grandes sospechosos habituales; China, Rusia, Irán, Cuba, Venezuela, etc…Sin tener en cuenta que, si bien la represión en esos países existe, quizá su concepto de democracia difiera por completo del occidental, y se base en una concepción no anglosajona de los derechos humanos, (es decir, casi en exclusiva el derecho a la propiedad privada y derecho a la libre expresión –o al pataleo, según se mire), sino en una concepción social de tales derechos humanos, en los que la libertad de expresión tenga muy poco valor si sólo sirve para justificar a través de los grandes medios de manipulación masiva una estructura social totalmente insolidaria y en la que un supuesto respeto de la “diversidad” sexual, religiosa y/o racial son una coartada para enmascarar la realidad de una sociedad sumergida en un darwinismo salvaje. Un darwinismo que sirve a su vez para justificar la desigualdad social más brutal en países que sólo han abandonado de boquilla sus prejuicios racistas, homófobos y machistas. En definitiva, democracias que se han convertido en unas simples sociedades anónimas que sólo sirven para extender y consolidar el poder de las clases dirigentes.

V E L E T R I

sábado, 6 de agosto de 2022

EL DUELO Y LA PÉRDIDA

Introducción (x Bosc Liminal)

Cuando una persona pierde a alguien cercano es natural pasar por un duelo. Este proceso lleva tiempo e involucra diferentes emociones y actitudes.

Cada persona experimenta el duelo de una forma diferente. Generalmente, una persona siente el duelo en olas o ciclos. Esto significa que hay períodos de sentimientos dolorosos e intensos que aparecen y desaparecen. Las personas pueden sentir que están progresando en el duelo cuando sienten menos dolor a medida que pasa el tiempo. Pero después pueden volver a atravesar el duelo. Tales cambios pueden ocurrir en fechas importantes, como fiestas o cumpleaños. A lo largo del tiempo, algunas personas experimentan estos ciclos con menor frecuencia mientras se adaptan a la pérdida.

El duelo suele atravesar diferentes fases: negación, enfado, negociación, miedo o depresión y aceptación. Y aunque el duelo de cada persona es único, la experiencia está moldeada por la sociedad y la cultura. Cada cultura tiene sus propias creencias y rituales sobre la muerte y el pesar. Esto afecta a cómo las personas experimentan y expresan ese duelo.

Los hechos

Corría el 2020 cuando mi madre empezó a meterse en la cama y dejó de andar; ciertamente no le di importancia, quizá una mala temporada; pero seguía igual y a mí me preocupaba. La intente llevar al médico, pero nada, no lo conseguía; lo más curioso es que nadie me creía y seguí luchando contra viento y marea, e incluso llegue a discutir con mi hermana, que tampoco me creía: "tu hermano me quiere llevar al médico y no tengo nada", decía mi madre.

El caso es que estaba en la cama, la destapé y vi sus tobillos hinchados. Llamé al médico de urgencias --que era del corazón-- le dijo que, sí o sí, tenía que ingresar en el Hospital de Cruces (Baracaldo). 

Ingresó, le solucionaron la retención, pero tendría que pasar por el cardiólogo para una posible operación; ella se negó, también le diagnosticaron demencia con cuerpos de Lewy. No era su única enfermedad; en el Hospital de Cruces ya ni comía ni hablaba. La demencia por cuerpos de Lewy es más grave que el Alzheimer (los cuerpos de Lewy son depósitos anormales de una proteína neuronal llamada alfa-sinucleína). Parecía que mejoraba, ya que la iban a pasar a medicación oral. Esa misma tarde volvió a decaer, con temblores, ni el Valium le hacía efecto, al final medicación paliativa...

T X O

martes, 26 de julio de 2022

ASUNTO DE INTERÉS

Parece ser que si uno tiene intereses, es persona sospechosa. Sospechosa de ser mala persona. Lo que coloquialmente se llama un "interesado". El interesado usa a los demás para su propio provecho, ¿quién puede dudar de esta afirmación, camino de convertirse en indiscutible convención postmoderna? Bueno, yo lo dudo. O mejor dicho: lo niego.

Pero establezcamos consensos antes de entrar en refriegas. El interesado mira por lo suyo, creo que en este punto no hay ninguna duda. Y a continuación cabe admirarse de esta cosa casi ¿increíble?, de uno que mira para sí, antes que hacerlo por los demás.

Detengámonos en este punto: si uno mira por y para sí mismo, entonces los demás, ¿en qué situación quedan? A priori, no se sabe. Hemos dicho que el interesado mira por lo suyo... antes que por lo de los demás, no que no le importen los asuntos ajenos. De lo que se trata en esta etapa del desarrollo dialéctico del tema, es dejar establecido argumentalmente que estar interesado por uno mismo, no determina nada respecto al resto de intereses existentes: te pueden importar un pimiento, sí, o ser lo más apreciado en tu vida en segundo lugar. Y no sé quién puede negar que el ser humano posee capacidad psicológica, física, emocional y material para mirar por un segundo interés después del suyo, o incluso puede que por un tercero, y hasta un cuarto. Todo ello sin renunciar al primero, que solo goza del privilegio de ser anterior en el tiempo a los demás. No es tanto privilegio, bien mirado.

Ah, ojo: si eres un interesado, eres un egoísta. Sí. Pero un egoísta, no un desalmado que va por la vida pisando cráneos. Como decía antes, el interés propio no es una prohibición al interés por lo ajeno. "Por el interés te quiero, Andrés", se dice. Sí, pero nunca se dice que no existe una obligada relación causa-efecto entre utilizar a Andrés y causarle un perjuicio, ni a sabiendas, ni por desconocimiento. Andrés no solo no tiene porqué salir dañado, sino que hay posibilidad que salga beneficiado si se es capaz de encontrar vías para aunar los dos intereses ¿Cómo? Preguntando primero, negociando después, acordando finalmente. Está también en la capacidad humana.
Y aquí viene, o debería venir, el segundo consenso: no hay contradicción entre el interés egoísta y el interés altruista, ¿por qué entonces esa convención posmoderna a la que me refería según la cual, o tienes uno, o tienes el otro, pero no los dos a la vez? Es un gran misterio cultural, un paradigma que se nos echó encima como una niebla. Porque eso es lo que hizo: nublar un entendimiento elemental para la razón.

Y matemático. La de veces que hay que escuchar y leer: son los "Intereses partidistas". Y se supone que hay que poner cara de asco. Quizá porque lo higiénico es ser una parte sin intereses de parte. Ojo al dato: parte sin interés de parte; parte con supuesto interés general... sin constituir el sujeto general ni poder físicamente llegar a serlo, nunca. Algo está escacharrado en este nebuloso paradigma.

En definitiva: no hay lucha filosófica -ni por la vía de la Lógica, ni por la Ética, ni por la Política-, y no tiene por qué haberla, entre el "interés del Ego" y el "interés del Alter". Pero soy consciente que esta rebelión contra algo tan erróneo como intuitivamente paradigmático tiene todas las de perder. La batalla del lenguaje está ganada por la idea excluyente de que hay que elegir. Y sí, ya sé, luego están los célebres dilemas morales del mal el que menos, sacrificar lo menos valioso para salvar lo más valioso, etc. Pero es que no es esto de lo que he tratado específicamente en este artículo, que es un mero asunto de interés...
M i c k d o s

sábado, 23 de julio de 2022

DIVINOS Y DELIRANTES

La reciente decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de revertir el veredicto tomado en el caso Roe vs. Wade hace casi 50 años y privar de esta forma a millones de mujeres del derecho al aborto , al dejar la decisión sobre el mismo al libre arbitrio de los estados, no ha pillado a nadie de sorpresa dada la composición del tribunal, en el que se encuentran seis opusdeístas encumbrados al púlpito en un país de mayoría protestante. A lo largo de las últimas décadas, el Partido Republicano no ha desaprovechado ni una sola oportunidad de colocar a alguno de sus juristas predilectos y ultramontanos en el alto tribunal, mientras que los demócratas han actuado con su proverbial tibieza –cuando no entreguismo- de siempre, evitando los conflictos con los republicanos sobre este tema incluso cuando parecía inevitable ensarzarse en ellos. Por supuesto, los jueces que han tomado esta decisión saben perfectamente que no sólo los estados que han legalizado el aborto seguirán permitiéndolo, sino que las mujeres que residan en estados antiabortistas emigrarán hasta encontrar un sitio donde puedan practicar la operación que buscan, ya sea Canadá, México o cualquier otro estado norteamericano. Pero aquí se trataba no sólo de demostrar quien posee verdaderamente el poder, sino también de tomar una revancha de todo lo ocurrido en las permisivas décadas de los años sesenta y setenta del pasado siglo. La muchedumbre misógina, racista y reaccionaria no iba a conformarse con menos, aún a riesgo de que las poblaciones negra y latina, al ver dificultado el acceso al aborto, puedan crecer todavía más de lo previsto en las próximas décadas.

Sin embargo, hay un aspecto que a mí es el que me parece más interesante, y que está escapando a muchos análisis. Y es la posibilidad de que, desde un punto estrictamente legal, el SCOTUS (Supreme Court of the United States) tenga pura y simplemente razón.

En efecto, en ninguno de sus artículos o párrafos menciona la constitución de los Estados Unidos el derecho a abortar. ¿Y cómo iba a hacerlo en un texto redactado hace 246 años por un grupo de patriarcas esclavistas y comerciantes de la Nueva Inglaterra?

Una de las ideas que hay que desechar es que la revuelta que tuvo lugar en la América del Norte tuviera un carácter revolucionario, a diferencia de lo que si ocurrió con la revolución de Cromwell en Inglaterra en 1640 y, sobre todo, con la Revolución Francesa, la cual, como han mostrado todos los historiadores que la han tratado seriamente, no fue una sola revolución, sino como mínimo tres que se desarrollaron de manera paralela; la de los jacobinos, la de la Montaña, y la revolución protocomunista que encarnaron hombres como Graco Babeuf.

La llamada Revolución Americana, por el contrario, fue una revolución de grandes terratenientes esclavistas del sur e industriales de los estados del este contra el dominio colonial inglés, que frenaba o impedía empresas como la expansión más allá de los Montes Apalaches o los conocidos impuestos y aranceles decretados por la corona británica. El hecho de que en Inglaterra se alzaran cada vez más voces pidiendo justamente la abolición de la esclavitud fue justamente un motivo adicional de alarma para los terratenientes esclavistas sureños. Lo que se vendía como revolución democrática era en realidad un régimen político de propietarios en el que sólo los hombres blancos con una cierta fortuna tenían derecho al voto y a participar en la vida política. En realidad, en esto no era muy diferente de los pocos países europeos que ya entonces tenían un régimen político con un embrión de democracia burguesa. El derecho a voto para todos tardaría más de siglo y medio en conseguirse y eso de manera gradual –hasta los años sesenta del siglo XX los negros sureños no tendrían un derecho a voto real- , y no sólo eso; cuando uno lee los textos de los artífices de la independencia norteamericana, lo que encuentra es una cierta pobreza intelectual si los compara con las obras de los enciclopedistas franceses o con todo el debate político que conllevó la Revolución Francesa. En un artículo reciente, el periodista Thierry Meyssan hacía notar la diferencia entre la concepción anglosajona de los derechos del hombre, que apenas reconocen sino el derecho a la propiedad y la libre expresión, y los derechos del hombre proclamados por los pensadores franceses, que implicaban una participación política constante de la ciudadanía. Los autores de la constitución americana –Washington, Adams, Madison, entre otros- tenían muy claro que los asuntos de gobierno tenían que estar en unas pocas manos. Algo parecido ocurre con el sistema electoral estadounidense, en el cual lo realmente determinante no es el voto popular, sino el voto de los delegados por el colegio electoral de cada estado.

Por lo tanto, nada de lo ocurrido en ese Tribunal Supremo puede venir como una sorpresa. Pero el tribunal en cuestión no se ha limitado a cercenar el derecho al aborto de las mujeres norteamericanas. También ha privado casi de competencias a la EPA Environmental Protection Agency) al determinar que también en este asunto son los estados los que deben tener las competencias a la hora de determinar cuántos gases y sustancias tóxicas pueden desprender las empresas en sus procesos de producción. Se trata de volver a un tema preferido de los republicanos en las últimas décadas; minar las competencias del gobierno de Washington a fin de mantener con mayor facilidad los numerosos reductos de supremacismo, radicalismo religioso y desprecio total al medio ambiente en beneficio de las grandes compañías. Todo eso bajo el rancío lema de los “state rights”, invocados en su día por el mismísimo Ronald Reagan. Por supuesto, que el mantener esta política ecocida implica también un negacionismo no sólo religioso sino también referido a las cuestiones del medio ambiente.

Pero esta extrema derecha norteamericana no se limita a orquestar todas estas campañas dentro de su propio territorio, sino que sabe exportarlas al resto del mundo, a menudo bajo la batuta de Steve Bannon, el más famoso de los consejeros del anterior presidente Trump, y líder autoreconocido de la llamada Internacional de la Alt-Right, la derecha alternativa con sus verdades alternativas y casi sus universos paralelos. Una de sus teorías favoritas es la célebre “Replacement Theory”, según la cual unas élites mundiales, probablemente dirigidas por George Soros, estarían llevando a cabo un plan para sustituir a la raza blanca por la raza árabe o africana en Europa, y por las diversas minorías étnicas en los Estados Unidos, donde la mayoría WASP, que según los cálculos dejará de ser tal alrededor del año 2044, se convertiría en minoritaria en su propio país.

También la práctica del llamado “lawfare” se ha extendido de los Estados Unidos a muchos países del mundo. El caso de Brasil y la persecución política a los líderes progresistas Lula y Dilma Rousseff fue paradigmática en este sentido dentro de la famosa operación Lava Jato, un muestra de manual de cómo una operación policial y judicial puede convertirse en realidad en una purga política. Pero operaciones muy parecidas se han dado en países como Polonia y ¡oh, herejía!, en la Ucrania del supuesto héroe de la democracia Zelenski. En España tenemos nuestra propia casta judicial, poco menos que inamovible e inasequible al desaliento, y , mucho más todavía, a la renovación.

En la Edad Media y en los siglos que precedieron a la Revolución Francesa, se tenía por verdad establecida que los reyes lo eran por derecho divino. Más tarde, la aparición de la Ilustración y de la democracia burguesa dio fin a esta idea, aunque no necesariamente a la monarquía que se ha perpetuado en diversos países europeos bajo la apariencia de la monarquía constitucional. Pero en las modernas democracias limitadas, en las que la voluntad de la ciudadanía cada vez cuenta menos y la de los poderes en la sombra cada vez resulta más evidente y asfixiante, los jueces de instituciones como un tribunal supremo , especialmente si su mandato es de por vida, han adquirido un cierto halo de divinidad. El que muchas de sus decisiones sean consideradas como delirantes por los ciudadanos es un riesgo que el sistema ha decidido asumir alegremente. 

V E L E T R I

lunes, 18 de julio de 2022

Diferencias entre personas y personajes, o por qué no me gusta ningún Corral...

Lo único que alcancé a entender de la sesuda presentación de la Liminalidad es que se trata de un UMBRAL, y que la adolescencia es una de esas situaciones difusas y confusas a la que se puede aplicar ese término. Intelectualmente, uno es un maestro-escuela que no llega a licenciado; vitalmente, me siento adolescente en permanente búsqueda y cuestionamiento, por más que el espejo me devuelva la imagen de un señor calvo y con barriga.

Si puedo aportar algo, es lo que he escuchado a personas más sabias que yo y lo poco que recuerdo de autores que considero lúcidos. En ambos casos, de forma oral o escrita, uno se enriquece con personas que han explorado un aspecto de la condición humana.

De chaval me fascinaron las nociones de etimología: descubrir que "persona" era la máscara con la que los actores griegos transmitían su papel cómico, trágico o ambiguo como la vida misma. Sin embargo, el mejor regalo para mí ha sido el privilegio de conocer y dialogar con Personas sin careta, que se expresaban con la solidez y humildad de una vida coherente. Pero me ha servido para detectar a los Personajes pagados de sí mismos, impostados, el Vanidoso del Principito que vive por y para el aplauso superficial: el Postureo actual.

Siempre creí que a los amigos se les puede contar con los dedos de una mano, porque nunca dudé que "amigo es quien recibe tu llamada a las 2 de la mañana, y a las 3 está en tu casa". Creo en esa lealtad incondicional para ayudar pero también para hacerte ver que estás metiendo la pata y ayudarte a salir del apuro: un amigo ve tus defectos, pero los suaviza en beneficio de todos.

Al llegar al Blog encontré de todo: Personas y Personajes, individuos que hablaban desde las entrañas y otros que comentaban desde la distancia de lo impersonal con su ideología. Yo no soy un intelectual, y hablo desde mis entrañas, con las emociones del trato humano que permite crecer en la infancia y que necesitan los adolescentes para forjar su personalidad. No he renunciado a ese trato cálido durante mi juventud ni madurez, ha sido mi herramienta educativa en el aula y con las familias de mis alumnos. Y ha sido mi forma de seleccionar a las personas que podía estimar como "amigos" o sólo "compañeros", o dejarlos en "conocidos" y hasta desechar los "impresentables" que sentía tóxicos. Son mis propias "Reglas", muy parecidas en la vida real y en el espacio virtual de un Foro. Rotundamente distintas a las de muchos: a algunos les parecen ridículas o pueriles, y a otros incluso aberrantes porque nada tiene que ver con el anonimato que desean en Internet.

Durante 4 años, en el Blog Coral aprendí mucho, de la humanidad de los recuerdos y compromisos de muchos, y de los retos intelectuales de otros para proponer argumentos que contrarrestaran su visión "liberal" y desesperanzada sobre la bondad de las personas, sus objeciones al derecho a la igualdad de oportunidades y su ceguera ante la impunidad con la que los poderosos manipulan las reglas de juego para que siempre gane la Banca.

Ahora me encuentro en una encrucijada: baneado desde hace dos semanas se me propone participar en este otro Blog donde, extrañamente, no entra nadie que no sea del antiguo. ¿Dejar el Asilo frenopático y entrar en el Convento con la Madre superiora omnipresente, con cien comentarios diarios?. De nuevo la Etimología viene en mi auxilio: una Encrucijada no es una Bifurcación con dos opciones. Es un cruce de dos caminos donde se puede tirar a derecha, izquierda o seguir de frente. Toda la vida he sido respondón e imprevisible, aun renunciando a la comodidad, y uno ya está mayor para dejar de tener "genio y figura...hasta la sepultura".

Tiro por el camino de en medio, sin disponer del altavoz de ningún Blog ni disfrutar de los comentarios de personas a quienes estimo en alto grado. Me voy con mi Silencio, ligero de equipaje, agradecido de este periplo que ha durando tanto como la primera circunnavegación de El Cano: tres años y pico. Como Machado "me debéis lo que he escrito". Nuevos retos, nuevas Personas que encontrar...así es como merece la pena vivir.

Sentido común

martes, 12 de julio de 2022

EL SIGNIFICADO MÁS PROFUNDO DE UCRANIA

Occidente, de manera arrogante, entró en guerra con el eje Rusia-China, sin el debido cuidado. Esperaba una "victoria" fácil, con sanciones que implosionaran la economía rusa, y con tácticas militares de guerra urbana tomadas de Siria, que desangraran al ejército ruso. En lugar de ello, está resultando ser una monumental debacle. Es más, sus múltiples fracasos y su propaganda insultantemente segura están demostrando ser un punto de ruptura, que da paso a una nueva era en lugar de clavar el viejo orden, como Occidente había esperado.

¿Por qué es tan grave esta nueva era? En primer lugar, por lo que hay "debajo". Las debilidades estructurales y la "podredumbre seca" que se han ido acumulando durante décadas, en sótanos húmedos. Se mantuvo alejado, fuera de la vista. Los "niños" fueron retirados del alcance del oído, cuando los "adultos" hablaban entre ellos, para reconocer la decadencia y la podredumbre que afectaban a sus mansiones.

Por supuesto, el mundo exterior siempre sospechó del estado ruinoso de la "Casa Grande" (EEUU), pero entonces Rusia demostró descaradamente a todo el mundo lo desvencijada que es, en realidad, en la economía, en la guerra y en el Foro Económico de San Petersburgo. Putin instó al mundo a que se mantuviera firme frente a las pretensiones de los presumidos dueños de la Gran Casa. Fue un suave y cortés llamamiento a la rebelión.

Sí, el conflicto de Ucrania es realmente un punto de inflexión. ¿Pero para quién? Algunos (de fuera de Occidente) en el reciente Foro de Davos, simplemente pusieron los ojos en blanco ante la emotiva reacción europea a los acontecimientos en Ucrania, y señalaron el doble rasero de su negligencia ante los ruinosos conflictos en otros lugares y el desprecio por las anteriores oleadas de refugiados. "Hay un impulso maniqueo, occidental, de ver el mundo en binarios", dijo Samir Saran, de un think tank de Nueva Delhi: "Trabajamos en tonos de gris".

Sin embargo, la realpolitik de Ucrania está reconfigurando la geopolítica mundial. Por un lado, ha impulsado a los "otros" a rebelarse contra las pretensiones de Occidente, que se autodenomina El Mundo Civilizado, como si dijera: "no hay civilización fuera de nuestra civilización". Este engreimiento explica que Occidente condene a todas las demás civilizaciones, tanto en el presente como en el pasado, como atrasadas y como potenciales amenazas para la estabilidad y la seguridad mundiales. Por eso utiliza eufemismos para definirse como "la comunidad internacional".

¿Por qué? Porque el Zeitgeist occidental se niega a contentarse con la ley inmutable de la tradición social que rige las culturas orientales, "si no que se manifiesta como un espíritu que se esfuerza por incorporarse a la humanidad y por cambiar el mundo" -así lo escribió Christopher Dawson, hace casi un siglo, en Religion and the rise of Western Culture. Esto significa que, a diferencia de la civilización china, la india, la budista, la amazónica, la cristiana ortodoxa, la musulmana o cualquier otra, la civilización occidental es única, ya que ha tratado continuamente de extenderse agresivamente de forma misionera, imponiéndose y apoderándose del resto del mundo. En otras palabras, solo ella pretende ser global.

El significado más amplio de Ucrania radica en esta idea: Otros líderes ya no son ingenuos cuando Occidente les ofrece cuentas de cristal (o dólares de papel) a cambio de sus verdaderas riquezas. Ucrania ha acelerado las conversaciones sobre la integración entre bloques económicos, y varios discursos de los líderes regionales de los BRICS en la Cumbre de esta semana se han centrado en cómo escapar de la deuda dolarizada. O mejor aún, cómo implementar un sistema alternativo al establecido en Bretton Woods.

Además, los ciudadanos de los BRICS -como los de Europa también- no anhelan mercados más eficientes ni "más" neoliberalismo. El Oriente Medio, en particular, ya está harto del neoliberalismo y de las extremas desigualdades de riqueza a las que ha dado lugar. Tienen malas experiencias con las doctrinas de desarrollo depredadoras del Banco Mundial y del FMI. Ahora tienen la prueba de que los Estados debidamente preparados no solo pueden sobrevivir a las sanciones occidentales, sino que pueden utilizarlas como herramienta para alterar el sistema comercial mundial en su beneficio.

El riesgo derivado de la crisis del coste de la vida que se avecina es fácil de entender: el riesgo derivado de la escasez adicional de alimentos es casi imposible de calcular. Hay -como en Europa- miedo, y también rabia, a la desintegración del sistema; miedo, a medida que las ciudades se vuelven violentas y mal administradas. No buscan "más Europa", sino más políticas identitarias. No les importa ni un ápice "más nada". La ira es evidente, ya que la gente quiere que los sistemas funcionen, pero no lo hacen. Quieren volver a vivir la vida, normalmente.

Y a medida que soplan los fríos vientos de las subidas de precios inflacionistas y la recesión, miran a sus líderes, no para que les den "más mercado libre", sino para que les protejan de los mercados y de los absurdos reguladores. Sienten el peligro de que unos desconocidos "bucles catastróficos" implosionen partes de sus economías.

Este es el principal mensaje geoestratégico que se desprende de la guerra de Occidente contra Rusia: Los rusos -y muchos otros- dicen que ya están hartos de la "occidentalización" (por la que se entiende su atributo "misionero"). Por supuesto, ser "Occidente", pero no "occidentalizado"; por supuesto, ser "europeo", pero no un demagogo de "más Europa", sugieren los no occidentales.

Es en este contexto donde el término "Mundo Ruso" (Russky Mir) cobra sentido. Tiene un origen antiguo: su primer uso formal en su sentido moderno fue en 2007, cuando el presidente Putin decretó la creación de la "Fundación Russky Mir", patrocinada por el gobierno.

Para algunos, el término "El Mundo Ruso" significa cualquier lugar donde vivan los rusos. Si solo significa eso, entonces se trata de un proyecto puramente nacionalista. Para algunos, el término significa el mundo de habla rusa, pero si solo significa eso, entonces se trata de un proyecto puramente lingüístico. Para otros, el término significa dondequiera que vivan los cristianos ortodoxos, pero si solo significa eso, entonces se trata de un proyecto puramente confesional.

Sin embargo, para muchos rusos de hoy, "el mundo ruso" significa algo más, algo mucho más amplio. Significa cualquier lugar en el que vivan aquellos que se oponen a la explotación de Occidente. Aunque viven principalmente en Rusia, China, India, África, América Latina, el mundo musulmán, Indonesia y Kazajstán, existen en todo el mundo, incluso en el corazón de Occidente. Son los que se resisten a la campaña de ilusión cuidadosamente orquestada por "la comunidad internacional". Para los rusos que viven en el mundo real, las ilusiones de Occidente son absurdas y malvadas. 

ALASTAIR CROOKE

sábado, 2 de julio de 2022

ANARCOCOMUNISMO Y SOFTWARE LIBRE

En varias conversaciones entabladas en el Blog Coral se debatía sobre individualismo versus colectivismo dentro del marco de actuación anarquista. ¿Qué es más importante, el individuo o el colectivo? ¿Cómo se puede preservar la libertad individual en una sociedad en la que debería prevalecer lo colectivo como principio fundamental?

Este debate que ha ocupado la historia del anarquismo desde sus inicios todavía no se ha resuelto a día de hoy. Aunque parece que la solución vendría de la mano del anarco-comunismo, hay muchos flecos que quedan sin atar.

Dentro de la teoría anarquista, el anarco-comunismo abogaría por la abolición del capitalismo, del trabajo asalariado, del estado y de la propiedad privada pero se respetaría el derecho a cierta propiedad personal. Esto último, junto con la propiedad comunal de los medios de producción y un consejo de trabajadores (al estilo de los soviets) que operaría bajo el lema "de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades" serían las características definitorias del anarco-comunismo.

¿Es posible poner en práctica este tipo de anarquismo? De hecho, se ha puesto y en el s.XX ejemplos de anarco-comunismo fueron el de los territorios anarquistas durante la Revolución española, el Territorio Libre durante la rusa y la Provincia Libre de Shinmin en China.

"El anarcocomunismo, en contraste con la base filosófica anarquista basada en el individuo, amplifica el sentido de la experiencia colectiva por encima de la individualista. Pero aun así, no anula al individuo ni el interés personal." (wki)

Así que tenemos: Abolición del Estado, de las clases y de la propiedad privada..pero lo que enfatiza el anarco-comunismo es sobre todo la abolición del dinero, del trabajo asalariado y el rechazo a la teoría del valor-trabajo original del liberalismo clásico que luego han defendido el socialismo y el marxismo.

Por otro lado, el anarcocomunismo apenas se diferencia del llamado anarcocolectivismo pero con una diferencia fundamental: El segundo aboga por la propiedad colectiva pero cada miembro puede disfrutar de la ganancia individual de su trabajo mientras que el primero solo acepta como individual el valor de uso, pero el producto del trabajo es de toda la comunidad.

Derecho al uso, individuo y propiedad de la comunidad serían, pues otras de las características que diferencian el anarcocomunismo del anarquismo colectivista clásico.

Podría darse este tipo de anarquismo hoy día en nuestra sociedad?..Cómo y de qué forma?..Se está poniendo en práctica en algún tipo de ámbito?

Dicen que en el llamado Software Libre.
Todo esto en la práctica claro, pero que lleve la etiqueta de Software Libre no garantiza la existencia de acratismo y cada vez aparecen más empresas capitalistas que se acercan al Software Libre con intereses de mercado.
De todas formas, el desarrollo de GNU/Linux sería el ejemplo que más se acerca a lo que se entiende por SL pues todo su código fuente puede ser utilizado, modificado y redistribuido libremente por cualquiera bajo la GNU (General Public License) y otra serie de licencias libres.
En definitiva, lo más interesante del Movimiento por el SL es que transmite un sentimiento de apoyo mutuo, de libertad y de propiedad colectiva y autogestión que puede ser muy útil para practicar el anarquismo en la red.

El desarrollo de software libre sigue la idea anarcocomunista de “de cada uno según sus habilidades y a cada uno según sus necesidades”. Bajo esta premisa se han construido GNU, Linux, Copyleft, Wikipedia. Claro que esta especie de bazar de libre acceso no controlado por el mercado no se parece nada a las sociedad comunista con que soñaba Marx pero sí se parece a la visión que Marx tuvo en la cabeza de una sociedad comunista que funcionase, que no necesitase controles de mercado ni opresión para que las cosas saliesen bien.

Se puede decir que en el SL se practica la ayuda mutua y entre los usuarios se resuelven dudas o se resuelven errores. Cierto que no hay asambleas físicas pero las listas de correo funcionan como espacios de decisión y acción horizontales y los problemas que tiene cada usuario se pueden resolver de forma autogestionada.

Pásense a Linux, señoras.

𝕸𝖆𝖑𝖊𝖋𝖎𝖈𝖆𝖊

miércoles, 22 de junio de 2022

LA LIMINALIDAD

     La liminalidad o liminaridad (del latín limes, "límite" o "frontera") es cuando no se está ni en un sitio (que puede ser físico o mental) ni en otro. Es estar en un umbral, entre una cosa que se ha ido y otra que está por llegar. La enfermedad, la adolescencia, el duermevela o la locura transitoria son estados liminales, como también lo son los viajes, ya sean por placer o por necesidad. También puede haber lugares liminales, como un aeropuerto o una cárcel, y también pueden ser sucesos personales o grupales.

     El concepto de liminalidad es una noción desarrollada en el libro Ritos de paso, de Arnold Van Gennep,​ tomada posteriormente por Victor Turner, y que alude al estado de apertura y ambigüedad que caracteriza a la fase intermedia de un espacio-tiempo tripartito (compuesto de una fase preliminal o previa, una fase liminal o intermedia y otra fase posliminal o posterior). La liminalidad se relaciona directamente con la communitas, puesto que se trata de una manifestación anti-estructura y anti-jerarquía de la sociedad, es decir, de una situación en donde una comunión "espiritual" genérica entre los sujetos sociales sobrepasaría las especificidades de una estratificación. Se trata, por consiguiente, del momento donde las distintividades triviales quedan suspendidas, lo que precisamente permite "el paso" entre una condición social y otra.