El fenómeno de la clase obrera votando en masa a sus propios verdugos económicos es el mayor milagro sociopolítico de la España contemporánea... Es fascinante contemplar cómo un peón de obra, un repartidor de plataforma o un camarero con contratos de veinte horas falsificadas se convierten, de camino a la urna, en ardientes defensores de los intereses de las empresas del IBEX 35... Gracias a una magistral pirueta ideológica, el humilde trabajador español ha descubierto que su verdadero enemigo no es el empresario que le paga el salario mínimo, ni el fondo buitre que le sube el alquiler un cincuenta por ciento... No, el auténtico peligro para su precaria existencia es un lenguaje inclusivo, un mantero senegalés o un parado que pide subvenciones....
La metamorfosis del currante ibérico en guardián de las esencias de la reacción merece un estudio psicológico profundo.... El ciudadano medio español, asfixiado por la inflación y con una cuenta corriente que tiritaría ante cualquier avería del coche, decide que la mejor solución para sus problemas es alinearse con aristócratas de gomina y terratenientes que jamás han pisado el metro... Es enternecedor ver con qué orgullo defienden con su voto intereses económicos que solo beneficiarán a patrimonios que ellos no verán ni en cien vidas.. Convencidos por consignas de tres palabras en redes sociales, estos nuevos cruzados de la incorrección política acuden a votar con el pecho henchido de patriotismo, asumiendo que envolverse en una bandera gigante los protegerá milagrosamente del desahucio... La magia de este proceso radica en la canalización del resentimiento... La ultraderecha ha logrado vender un producto defectuoso como si fuera el elixir de la eterna juventud, y el votante obrero lo consume con devoción...Para qué exigir una sanidad pública digna o el refuerzo de las inspecciones de trabajo si puedes indignarte porque en un colegio de Albacete se habla de diversidad de género?..
El truco es infalible: se le dice al explotado que es un héroe nacional perseguido por las hordas del progresismo woke... Al instante, el individuo olvida sus dolores de espalda provocados por jornadas interminables y se centra en lo verdaderamente urgente: salvar la Navidad, defender las corridas de toros y vigilar que nadie profane la sagrada unidad de la patria...
Este votante reaccionario de clase baja es un auténtico filántropo....Renuncia voluntariamente a conquistas laborales, aprueba el desmantelamiento de los servicios públicos que utiliza a diario y aplaude leyes que precarizan aún más su sector, todo con tal de ver sufrir al rival político... Es la política del ojo por ojo llevada al absurdo: "Me va mal, pero al menos el Gobierno no va a contentar a los nacionalistas periféricos"....
La capacidad de resistencia de este colectivo es encomiable... soportan carros y carretas en su vida laboral con una sumisión monacal, pero se transforman en fieros guerreros listos para la batalla cultural si ven un cartel publicitario que no se ajusta a los cánones tradicionales del siglo pasado...
El aparato de propaganda que sostiene esta deriva es digno de aplauso por su efectividad... Se ha convencido a personas que apenas llegan a fin de mes de que forman parte de una "mayoría silenciosa" perseguida por una dictadura progre invisible.... Así, el mileurista acude a las urnas creyendo que realiza un acto de rebeldía antisistema... cuando en realidad está consolidando el sistema más rancio y restrictivo posible...Es una disonancia cognitiva perfecta: se autodefinen como mentes despiertas que no se dejan engañar por los medios oficiales, mientras repiten textualmente los mismos bulos de tres líneas fabricados en despachos de consultorías políticas y difundidos por canales de mensajería instantánea....La estética de esta deriva sociopolítica también deja estampas memorables....Es habitual presenciar manifestaciones donde se mezclan abrigos de visón y banderas con aguilucho junto a trabajadores con ropa de faena, unidos todos en un tierno abrazo interclasista que desaparece en cuanto se apagan las cámaras y llega la hora de pagar las nóminas...El obrero reaccionario se siente integrado en una comunidad superior, aceptado temporalmente por una élite que, en privado, se mofa de su acento y de su falta de linaje, pero que en campaña electoral no duda en ponerse una gorra y pisar un bar de barrio para simular campechanía...
Resulta enternecedor el pánico inducido que guía el voto de estos ciudadanos...Se les asusta con ocupaciones masivas e inmediatas de sus viviendas (aunque vivan de alquiler), con invasiones migratorias que les quitarán unos puestos de trabajo que nadie más quiere aceptar, y con la destrucción inminente de sus valores culturales y sus tradiciones... El obrero, aterrorizado ante la idea de perder el control sobre unas miserias que apenas posee, entrega su confianza a partidos cuyo programa económico real se resume en privatizar hasta el aire....El día después de las elecciones, cuando descubra que las listas de espera del hospital son más largas y las becas de sus hijos han desaparecido, buscará culpables en cualquier minoría desfavorecida antes de admitir que la papeleta que introdujo en la urna llevaba su propia sentencia...
La deriva reaccionaria española no es un accidente; es el triunfo del entretenimiento sobre el análisis y de la víscera sobre el bolsillo...El votante trabajador de ultraderecha es la encarnación perfecta del siervo alegre: aquel que no solo acepta sus cadenas, sino que exige que se las pulan y critica al vecino que intenta romper las suyas... Es un espectáculo digno de contemplar, una comedia negra donde el público aplaude con entusiasmo mientras el escenario se desmorona sobre sus cabezas... convencidos de que el humo que los asfixia es, en realidad, el aroma de la verdadera libertad....
La raíz profunda de este tierno idilio entre el obrero precarizado y la ultraderecha no se encuentra solo en el miedo, sino en un terreno mucho más fértil y descuidado: una soberbia e imperturbable falta de cultura...y no me refiero a la simple ausencia de títulos universitarios —que, a menudo. solo sirven para engrosar las listas del paro con licenciados frustrados—, sino a un analfabetismo funcional y político cultivado con esmero durante décadas...Este votante es el producto perfecto de un ecosistema donde leer un libro se considera una pedantería y contrastar una información es un gasto inútil de energía...Para qué molestarse en comprender la compleja separación de poderes o el funcionamiento de la inflación cuando es muchísimo más cómodo y gratificante consumir píldoras de odio de quince segundos en una pantalla....La incultura de este colectivo opera como un escudo protector que los mantiene a salvo de cualquier brote de pensamiento crítico...Al carecer de los marcos históricos más elementales, son incapaces de asociar los discursos actuales con los fantasmas del pasado europeo.. asumiendo con asombroso candor que las consignas que escuchan son ideas frescas, rebeldes e innovadoras...Para el trabajador que se enorgullece de su propio desinterés por la historia, el fascismo es solo un insulto que los "progres" lanzan a cualquiera que no piense como ellos, y no un sistema real que históricamente trituró los derechos laborales que hoy da por garantizados...Esta orfandad intelectual los convierte en marionetas ideales para los estrategas de la reacción, quienes saben que un pueblo que no sabe de dónde viene es infinitamente más fácil de pastorear hacia donde a la élite le conviene...Resulta verdaderamente fascinante ver cómo la ignorancia se ha democratizado y, peor aún, se ha convertido en un motivo de orgullo... El obrero reaccionario exhibe su desprecio por los expertos, los científicos y los datos macroeconómicos con una altanería desarmante, oponiendo a cualquier argumento sólido un imbatible "a mí nadie me va a explicar cómo funciona el mundo"... Esta soberbia intelectual, nacida paradójicamente de la más absoluta inanición cultural, le permite equiparar el cuñadismo de barra de bar con el análisis geopolítico... Se produce así un cortocircuito perfecto: como el trabajador no entiende los mecanismos económicos que lo empobrecen, abraza con entusiasmo explicaciones mágicas y conspiranoicas que reducen los problemas del capitalismo global a las supuestas maquinaciones de una élite satánica o a los planes secretos de una agenda internacional...Esta alarmante indigencia cultural transforma las campañas electorales en un festival del absurdo donde el rigor científico es el primer elemento en ser sacrificado...El votante modesto, incapaz de distinguir un bulo burdo de una noticia contrastada, se convierte en una esponja de narrativas apocalípticas...Es el triunfo definitivo de la posverdad sobre el diccionario...
Al final, la deriva reaccionaria de la clase trabajadora española no es más que el síntoma inevitable de un cuerpo social que ha sustituido las bibliotecas por los canales de desinformación masiva.. demostrando que no hay nada más peligroso para la democracia que un ciudadano que vota con las vísceras porque ha olvidado por completo cómo utilizar la cabeza.


